La mañana de un elegante domingo de principios de noviembre me ha parecido un buen momento para compartir parte de la colección Otoño Invierno 2019-2020 de Zuhair Murad. Aunque cuando se trata de admirar las creaciones de este genio libanés, cualquier momento es bueno.
Los vestidos largos de ensueño vuelven a protagonizar este desfile, esta vez en colores muy vibrantes como rojo, verde, morado o naranja plagados de pedrería y escotes profundos en uve. En otras ocasiones, parte de esos tonos se unen para crear estampados como el de este primer diseño, espectacular, por cierto, con cuello choker, cintura marcada y manga acampanada que incluye turbante a juego.
Parece una pieza de museo y por razones como esta me apetecía compartir esta entrada en un domingo, porque es un día que asocio con tomárselo con calma y aprovechar para visitar exposiciones, donde bien podrían estar instalados cualquiera de estas mágicas joyas.
El blanco y el negro, aparecen acompañando estampados o, en el segundo caso, aportando ese toque oscuro y misterioso con el que se identifica la colección.
Para el calzado ha optado por sandalias con tiras gruesas en diferentes colores o con cordones al tobillo. y el look de belleza se caracteriza por melenas sueltas y naturales con ligeras ondas y raya al medio, así como ojos marcados con una línea finita y labios un poco rosados.
Os comentaré más adelante las piezas que más me han gustado de cada diseño para que podáis observarlas a la vez que leéis mis comentarios.
Toques de plumas en un minivestido de manga larga.
Hombros descubiertos y toque de glamour.
La superposición de falda abullonada sobre un vestido ajustado.
Uno de los diseños más utilizables de la colección.
Impresionante me parece esta capa, tanto la idea como la pieza en sí misma, con ese color rojo vibrante con pedrería por los hombros y atada con un fino cordón.
Parece la combinación perfecta para el vestido ligero de debajo con fajín y una gran abertura en la pierna.
Mágico es este vestido negro con transparencias y pedrería que incluye toques en otros tonos como el morado. Y mágica es esta otra capa, muy diferente a la anterior, que parte de los hombros, en negro absoluto pero que brilla gracias a un ribete ancho de pedrería que cubre todos sus extremos y cordones bordados en la parte superior.
Un toque que me encanta son siempre las capas o tiras que nacen en los hombros en este caso rematados por unos tirantes anchos doblados sobre sí mismos. El look, en rojo brillante se completa con un turbante grueso y en relieve.
La mezcla de shorts con partes de arriba sofisticadas, como es el caso de esta chaqueta estampada en dorado y negro, siempre es un acierto sexy y sofisticado para quien prefiere no usar faldas y vestidos.
La aparente sencillez de este diseño está en la forma, de corte princesa y sin mangas, pero las transparencias y los bordados con pedrería hacen que sea muy especial.
Impresionante este vestido metalizado de inspiración griega con cuello cerrado, cinturón en varios tonos y capa tableada.
Este vestido, tanto por el estilo como por el color, parece salido de otro tiempo, de un cuento de hadas. A ello contribuyen las mangas acampanadas con pedrería, bordados y plumas, la cintura marcada, el escote infinito y la falda ligeramente plisada con vuelo y caída.
Si hay un vestido de princesa en este desfile sería este en todo su esplendor, con manga corta caída y falda de princesa, en un verde esmeralda precioso que permite ver estampados geométricos en negro y bordados.
Os decía que había toques blancos y esta sería la demostración, con plumas que acompañan las mangas tipo capa, cuerpo transparente y bordados en plata por doquier.
Espectacular me parece está versión en mono con el detalle más especial que le aporta el cuello cerrado y subido rematado con un lazo de tiras largas y las mangas abiertas rematadas en plumas blancas.
Besitos
B
Fotos: ELLE